La Migración en el Antiguo Testamento

En la Sagrada Escritura hallamos enseñanzas acerca de la realidad migratoria, es más, la vida del pueblo elegido y la de muchos personajes bíblicos es un migrar constante.

En el Antiguo Testamento encontramos:

A) Adán y Eva, cuya desobediencia resultó en la expulsión del Jardín del Edén. Por lo mismo, tuvieron que irse, migrar a un mundo desconocido y enfrentarse con las dificultades de la vida cotidiana (Génesis 3, 23-24.).

B) Caín, después de haber asesinado a su hermano Abel, "se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir a la región llamada Nod, al este del Edén" (Génesis 4, 16).

C) Abram, que no solo se le debe llamar el Padre de la Fe, sino también, como el "Padre de la migración."(Génesis 1, 1-3).

D) Isaac, cuya experiencia tiene como base el mismo contenido migratorio y su vivencia nos deja en los oídos el eco del Amor de Dios al migrante: "Serás forastero en esa tierra, pero yo estaré contigo y te bendeciré…" (Génesis 26).

E) José, vendido por sus hermanos y llevado a Egipto (Génesis 37, 1-28).

F) El Pueblo de Israel, que se traslada a Egipto para vivir allí 400 años (Génesis 46, 1-27).

G) Moisés, cuya narración empieza en el libro del Éxodo, cuenta su experiencia migratoria, pues, habiendo dado muerte a un egipcio, migró a la tierra de Madián (Éxodo 2, 11-15). La misión de Moisés fue sacar al Pueblo de Israel de Egipto. Según el relato bíblico, Moisés no tuvo la dicha de terminar su experiencia migratoria en la tierra prometida. (Deuteronomio 34, 1-12).

H) En los Jueces, los Profetas, la Monarquía, no es difícil encontrar historias de inmigración. Por eso, sin duda alguna, podemos afirmar, que el Antiguo Testamento es la historia de un pueblo en camino, un pueblo inmigrante.

“Ustedes, pues, amen al extranjero, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto.” ~Deuteronomio 10:19